Entrenamiento
Personas burlándose de las formas propias de cada cual de comunicar.
Personas temiendo expresarse por miedo a eso.
No es casualidad porque nos crían en la ironía, que es la forma más inmediata de atacar desde lo verbal. Nadie está libre. Me incluyo.
Porque en especial en Uruguay, que es el país que más conozco, la ironía, y también el escapismo, está en todas las conversaciones, en especial en las que se quieren evitar: las que hablan de emociones, de sentimientos, de molestias, de momentos incómodos, y también por qué no, de dinero.
Lejos estoy-como dice una canción-de dar cátedra de algún tipo.
Mi intención es abrir un espacio de reflexión concreta sobre determinados asuntos que por suerte vienen en lenta transformación.
La palabra entrenamiento tiene su etimología, según el "breve diccionario etimológico de la lengua española", en el término adiestrar.
Y adiestrar, según el mismo diccionario, tiene su etimología en las palabras instruir, acostumbrar, preparar, especializar.
En general, asociamos entrenamiento a lo físico del cuerpo.
Y la mente también es el cuerpo.
De hecho si nuestro sistema nervioso funciona mal, el resto del cuerpo también va a funcionar mal.
Hay entrenamientos de distintos tipos.
Podemos entrenarnos desde el pensamiento hacia la sensibilidad y domar nuestras guerras internas para reestablecer algo de paz en nosotres y consecuentemente, en el entorno en el que vivimos.
Todo esto tiene que ver con la inteligencia emocional, un entrenamiento tan importante como el físico.
Cada uno se nutre con mucha exactitud del otro.
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