"Que el ejercicio caliente tu cuerpo y no acurrucarte sobre una estufa"
Este es un espacio de escritura subjetiva, esto quiere decir que no voy a argumentar científicamente todas mis reflexiones, pero si invitar a quien quiera reflexionar y apropiarse de su cuerpo.
Henry David Thoreau fue un gran pionero enamorado de la naturaleza que dejó escritos bien interesantes de la relación del humano y la humana con el medio que nos rodea.
Esta frase da inicio a este escrito redactado con humildad por una mujer inquieta que con estas dos simples características de inquieta y mujer, ha vivenciado su cuerpo y muchas veces, lamentablemente, por ser parte de una sociedad occidental machista, padecido faltas de respeto. Pero eso da lugar a otro escrito que vendrá más adelante.
Nuestro cuerpo es lo primero y lo último que tenemos en el planeta, y todo lo que nos suceda, menos o más lo va a afectar.
Los estereotipos, las presiones sociales que apuntan a ocultar el alma en un cuerpo, y ese cuerpo en la mayoría de los casos NO le corresponde, son (y vuelvo a repetir lo de la humildad) bajo mi concepción la gran causa de disociar el cuerpo del alma, de padecer enfermedad.
Habría que ver que es el alma, que es la enfermedad. Hay muchas definiciones que pueden ayudarnos con lo de enfermedad, lo del alma creo que es cuestión de cada cual.
El ejercicio es una antigua forma de mantener la temperatura corporal y junto con esto el peso que más ayude a nuestra complexión, la estética se da por añanidura.
Si precisamos acurrucarnos está bien, es parte de auto conocernos saber cuando hay que parar echarse cerca de la estufa está bien Henry! Y si es a leña mejor. Pero si tenemos energía transformarla en sudor es medicina pura. Transpirar para purificar. El ejercicio también es una forma de purificación espiritual. Los antiguos griegos son un ejemplo de eso. Y que mejor después de sentirse puro, filosofar.
Henry David Thoreau fue un gran pionero enamorado de la naturaleza que dejó escritos bien interesantes de la relación del humano y la humana con el medio que nos rodea.
Esta frase da inicio a este escrito redactado con humildad por una mujer inquieta que con estas dos simples características de inquieta y mujer, ha vivenciado su cuerpo y muchas veces, lamentablemente, por ser parte de una sociedad occidental machista, padecido faltas de respeto. Pero eso da lugar a otro escrito que vendrá más adelante.
Nuestro cuerpo es lo primero y lo último que tenemos en el planeta, y todo lo que nos suceda, menos o más lo va a afectar.
Los estereotipos, las presiones sociales que apuntan a ocultar el alma en un cuerpo, y ese cuerpo en la mayoría de los casos NO le corresponde, son (y vuelvo a repetir lo de la humildad) bajo mi concepción la gran causa de disociar el cuerpo del alma, de padecer enfermedad.
Habría que ver que es el alma, que es la enfermedad. Hay muchas definiciones que pueden ayudarnos con lo de enfermedad, lo del alma creo que es cuestión de cada cual.
El ejercicio es una antigua forma de mantener la temperatura corporal y junto con esto el peso que más ayude a nuestra complexión, la estética se da por añanidura.
Si precisamos acurrucarnos está bien, es parte de auto conocernos saber cuando hay que parar echarse cerca de la estufa está bien Henry! Y si es a leña mejor. Pero si tenemos energía transformarla en sudor es medicina pura. Transpirar para purificar. El ejercicio también es una forma de purificación espiritual. Los antiguos griegos son un ejemplo de eso. Y que mejor después de sentirse puro, filosofar.
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